Cirugía Laser de corrección óptica ocular.
Valoración médica de las técnicas quirúrgicas de corrección de la miopía:
Muchos pilotos deportivos o aspirantes a tales padecen miopía (la más frecuente), hipermetropía o astigmatismo, que son defectos de refracción del ojo bastante comunes entre las personas.
Desde hace pocos años existen técnicas quirúrgicas muy modernas para estos problemas. A continuación se hace una valoración de estas técnicas con el objetivo de explicar de manera sencilla en qué consisten.
El ojo tiene dos partes: un sistema óptico de lentes/diafragma (córnea, cristalino y pupila), y una capa de células sensibles a la luz (retina). El defecto óptico más frecuente de las personas es la miopía. En la miopía la córnea (la lente principal), tiene mayor curvatura de lo deseable. Por ello, las imágenes no se enfocan en la retina sino antes, y no se ve de manera nítida. El problema es puramente óptico: de hecho se puede tener la retina estupendamente.
El ser miope no implica una baja agudeza visual (ser capaz de discriminar dos objetos separados, a la máxima distancia posible), si se corrige la miopía ópticamente. Por ejemplo, no es raro encontrar personas con 7 dioptrías de miopía, pero con que con unas gafas adecuadas tengan una agudeza visual de 1,2-1,3 (siendo lo normal 1). Esto está relacionado con la densidad de células fotoreceptoras en la retina.
Para solucionar el problema del exceso de curvatura de la córnea existen varias soluciones: lentes, lentes de contacto, lentes intraoculares y la cirugía de la córnea.
Los lentes tienen dos problemas fundamentales: la disminución del campo visual (sólo se ve lo que se tiene directamente delante) y estar expuesto a romperlas o perderlas. Por lo demás van bastante bien. Los lentes de contacto son un cuerpo extraño en la superficie del ojo y tienen a veces problemas de tolerancia. Las lentes intraoculares suponen una intervención quirúrgica importante, con sus riesgos.
La cirugía de la córnea ha pasado por tres etapas. En la primera, que comenzó hace unos 30 años, se hacían incisiones radiales en la córnea a cuchillo para aplanarla y por tanto hacer que enfocara la imagen en la retina. Tenía dos problemas: en primer lugar las incisiones dejaban cicatrices cornéales que posteriormente podían opacarse. Además era difícil "acertar" con la reducción de córnea exacta, por lo que habitualmente se pasaba o no se llegaba a la corrección óptima. Sin embargo, aparte de eso no ha tenido problemas y de hecho mucha gente se ha beneficiado de la técnica. Incluso algunos se han operado con técnicas de la segunda o tercera etapa.
En una segunda etapa, se empezó a usar láser para coagular la córnea en la zona más externa, inmediatamente por debajo de la conjuntiva (la capa más externa del ojo). El propósito era el mismo: reducir la curvatura de la córnea y enfocar bien. Los problemas consistían en opacidades de córnea y que tampoco era fácil acertar con la medida exacta. Supuso sin embargo una mejora con respecto a la técnica anterior. Muchas personas continúan sin problemas muchos años después de la cirugía de este tipo.
Desde hace unos 9 años se utiliza una técnica con láser (tercera etapa) que pretende mejorar los problemas de las anteriores. Este es el objeto de nuestro interés. Con esta técnica, se coagula una parte del interior (no de la superficie) de la córnea. Imagine una sección de córnea por su diámetro máximo, que tendrá forma de arco. Lo que se hace es coagular el interior de la córnea de tal manera que pierda parte de su espesor. Gracias a esto se corrige el problema óptico.
La operación consiste en los siguientes pasos:
- Para sujetar el ojo y poder quitar una cantidad exacta de tejido de la córnea, se fija a un anillo mediante succión. Queda la zona de la córnea en campo para actuar con el láser.
- Se corta con láser un casquete de la córnea. Esta parte externa se volverá a fijar encima una vez completada la operación. Queda por tanto una superficie circular plana sobre la que se actúa. Esto es la gran diferencia con las técnicas de la segunda etapa: se actúa en el interior y no en la superficie.
- En esa superficie plana se coagula con disparos de láser en función del problema: si sólo hay miopía, de manera uniforme para reducir el espesor y por tanto disminuir la curvatura y la miopía. Si hay además astigmatismo, se trabaja primero en el eje del defecto (en el astigmatismo, la superficie de la córnea no es como la de una esfera, sino que se aproxima más a la de un cilindro), y sobre esa zona coagulada, se reduce después uniformemente. Para la hipermetropía, se reduce de espesor el perímetro de la córnea, con lo que el resto del globo ocular presiona y aumenta su curvatura.
- La técnica funciona bien con la miopía, aceptablemente bien con miopía y astigmatismo, y regular con hipermetropía.
- Tras la eliminación del material de la córnea en el espesor deseado, se restablece el casquete corneal. Lo normal es que en cuestión de horas se pueda salir por la puerta tranquilamente.
El éxito de la operación depende de varios factores. Entre ellos:
- Cuál es el problema: mejor con miopía sólo que con astigmatismo, aunque también se puede hacer.
- Magnitud del defecto: Hasta 6 dioptrías, el porcentaje de segundas operaciones (porque la corrección no queda bien a la primera) es del 5%. Entre 6 y 10 pasa al 10%. Entre la primera y la segunda operación (en su caso) pueden acertar hasta en el 99% de los casos con la corrección deseada, con un margen tal que, o queda bien, o sólo necesita acomodación (no lentes correctoras).
- El sentido común indica que cuanta más experiencia se tenga en la técnica, mejor. Es preferible que la operación la realice un oftalmólogo con muchas operaciones realizadas.
Por ahora no se tiene una experiencia en el tiempo suficiente (sólo 9 años) para saber la evolución a largo plazo. Sin embargo, los oftalmólogos aseguran que no tiene que haber muchos problemas:
- Por lo que se sabe, la córnea puede aumentar su espesor, pero tiende a mantener su forma como lente, por lo que no tiende a producir nuevos problemas de miopía. Es más, puede suceder que aparezca de nuevo miopía, pero debido al crecimiento de la zona posterior del ojo (por donde sale el nervio óptico).
- No existen casos de opacificación de la córnea debido al láser. Los que hay se deben a infecciones, que se opacifican al curarse, pero son raras.
- Tampoco existen casos de explosión de ojo o catástrofes similares.
- Hace años se creía que la córnea era una parte absolutamente fundamental del esqueleto portante ocular. Determinados oftalmólogos opinaban que operar era debilitar el ojo por encima de lo razonable. Hoy se piensa que este factor no es tan determinante.
La posibilidad de operarse depende de dos factores:
1) Estado de la retina: la retina es lo que importa del ojo, es "con lo que se ve". Si tiene una retina con problemas, hay que ocuparse primero de ella (si se puede). Por ejemplo, si tiene lesiones que preceden a un desprendimiento (más frecuente en los miopes), se puede intentar hacer un bloqueo láser, coagulando alrededor de la lesión.
2) Espesor de la retina: es el aspecto determinante. Como factor de seguridad para preservar la estructura del ojo, se recomienda dejar un "lecho" de córnea de al menos 300 micras de espesor. El casquete que se retira tiene que tener al menos 150 micras. Según el láser empleado, cada dioptría que se corrige se "come" unas 15 micras de espesor corneal. Eso significa que por debajo de un determinado espesor corneal, no se puede realizar la operación. Además, hay que tener en cuenta una segunda operación, por lo que los márgenes son más grandes.
Si no se dispone de suficiente espesor de córnea, existen las siguientes opciones:
- No operarse. Se puede vivir y volar en la mayor parte de los casos usando otros tipos de corrección óptica.
- La zona donde se reduce la córnea de espesor puede tener menos diámetro: de esta manera no se necesita tanto espesor. Pero desgraciadamente, cuando viene la noche, la pupila aumenta su diámetro por fuera de la zona operada y se ven "halos" de luz. Se puede corregir con gotas y sucede sólo de noche, pero ya no es perfecto.
- Determinados modelos de láser "consumen" menos espesor de córnea, unas 10 micras por dioptría.
- Determinados oftalmólogos opinan que el espesor de seguridad del lecho puede tener menos de 300 micras, incluso 250 micras. Para otros sin embargo esto es apurar demasiado el espesor cornea.
En resumen, la cirugía de corrección del ojo puede ser una opción. Los riesgos son escasos, y la evolución a largo plazo aparentemente no será mala. El coste actual está situado en unos $15,000 pesos mexicanos por ambos ojos. Por otro lado, no hay que olvidar que la vista es una cosa muy delicada y que las soluciones comunes permiten llevar una vida normal y volar a mucha gente. Se trata de una decisión personal.
Añadido: Jueves, 17 Marzo, 2005 Escrito por: Hector Martin Puntuación      Visitas: 236
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