Breve Historia del Parapente
La humanidad siempre ha querido volar. Durante miles de años existieron muchos mitos (historias) acerca de personas que volaban. Casi todas estas historias eran como un sueño o un deseo. En la mayoría de los casos la gente pensaba en volar como los pájaros. Muchos pensaban que podrían simplemente aletear sus alas ¡y despegar! sin embargo, esto no es posible.
En 1799 Sir George Cayley decidió estudiar el planeo o vuelo planeado. Planear no es lo mismo que volar. Los pájaros planean manteniendo sus alas extendidas e inmóviles. A Cayley se le ocurrió que la gente podría hacer lo mismo con alas de madera. Fabricó un ala y una cola con madera y tela. Construyó la ala con una curvatura especial. Esto le ayudaba al planeador a elevarse sobre el suelo. Cayley tenía un asistente que era el que se deslizaba por el aire en el planeador. Cayley escribió acerca del lo que pasaba.
Mucha gente leyó lo que Cayley escribió. Un hombre llamado Otto Lilienthal comenzó a fabricar planeadores basado en lo que había leído. Lilienthal voló con sus planeadores muchas veces. Realizó algunos cambios que le ayudaron a volar mejor. Lo que él hizo les sirvió a los hermanos Wright para que sus aviones volaran mejor. En la actualidad, muchas personas vuelan con sus propios planeadores. Se divierten y realizan competencias. Construye tu propio modelo (un planeador pequeño) y hazlo volar. ¡Mira cómo vuela por el aire!
La historia del parapente se remonta a los años 70, cuando en la localidad de Mieussy en los Alpes de la Alta Savoya, a un grupo de paracaidistas franceses se le ocurrió la puntada de correr por una pendiente muy pronunciada con uno de esos paracaídas deportivos cuadrados que tienen un coeficiente de planeo bastante aceptable, de 3:1 aproximadamente. Esto quiere decir que por cada metro que baja, avanza tres. A esta relación de altura y distancia se le conoce también como "relación de planeo" o "fineza" y "L.D." en inglés.
Estos pioneros del paracaidismo de pendiente, significado de la palabra parapente, tuvieron algunos problemas y accidentes en un principio, puesto que las copas de paracaidismo no están diseñadas para ser infladas en el suelo y esto las hace muy pobres en cuanto a control se refiere; además, la relación de planeo tan reducida hacia que los pilotos tuvieran que efectuar los despegues en pendientes tan inclinadas que en caso de no inflarse bien la copa o de sufrir una caída durante la carrera, se podían dejar dos o tres huesos hechos polvo contra las ocasionales rocas que la madre naturaleza suele colocar descuidadamente.
Sin embargo tuvieron otro problema, cuando en invierno empezaron a practicar lo que llamaron el paraesquí. En esta modalidad en vez de despegar corriendo sobre la nieve que cubría las montañas, lo hacían esquiando. Pero se toparon con que muchas veces la copa no se inflaba correctamente o simplemente no llegaba bien sobre el piloto y ocasionaba que éste cayera al ser frenado hacia atrás, terminando por rodar o deslizarse pendiente abajo.
En fin, a pesar de todas esas peripecias, poco después se anunciaba el nacimiento de un nuevo deporte. Obviamente los primeros en empezar a practicarlo fueron los paracaidistas, seguidos de alpinistas.
Al aumentar la afición, vinieron más accidentes, puesto que al problema del despegue se unió el de la falta de conocimientos en aerología y micro meteorología, la cual estudia el comportamiento de las corrientes de viento al nivel del suelo, así como a través de barrancas, cañadas y crestas de montañas. Después de los alpinistas, los siguientes en adoptar el parapente fueron algunos pilotos de ala delta (Hang Glider), que ya contaban con la técnica de vuelo en montaña y del aprovechamiento de corrientes, bastante avanzados para aquella época. Estos aportaron una información valiosa para el desarrollo de métodos de aprendizaje y vuelo, lo que vino a disminuir el número de accidentes que, debido a la gran afición, había llegado a cifras escandalosas. Estas alas especiales para vuelo en montaña no podían ser utilizadas para salto de avión; los materiales cambiaron, haciéndose más rígidos y no porosos para evitar el paso del aire a través del tejido, esto se logra con una trama más apretada en la tela y un tratamiento basándose en silicón. También los perfiles alares cambiaron para hacerlos más aerodinámicos y ganar en sustentación (es decir, flotar más sacrificando velocidad). El centro de gravedad se colocó más atrás, favoreciendo un vuelo más horizontal, aterrizajes más suaves y despegues en pendientes menos inclinadas. Las bocas que permiten inflar el ala se colocaron más abajo del borde de ataque, haciendo la curvatura de éste más apropiada aerodinámicamente, lo que favorece una mejoría en cuanto a la velocidad junto con la reducción del diámetro de los sustentes (líneas que cargan al piloto). Además se cambió el arnés de paracaidismo por una silla en la que el vuelo prolongado se hace mucho más cómodo y permite al piloto combinar el peso de su cuerpo con los controles para efectuar giros más eficaces y compensar los efectos de la turbulencia.
La incorporación del paracaídas de emergencia vino a aumentar el grado de seguridad, pues su facilidad de utilización y la rapidez de apertura, permiten lanzarlo a alturas tan bajas como 50 metros, sin que el piloto tenga que liberarse del parapente.
A raíz de esta evolución y la fundación de organismos reguladores como ACPUL, DHV, etc. que efectúan las pruebas de rigor a todo nuevo parapente, es decir, resistencia estructural, estabilidad y recuperación en condiciones de vuelo extremas, además de calidad en materiales, la afición ha llegado a todo el mundo y en los países europeos es prácticamente la "locura".
De esta manera los fabricantes cuentan con mayores ingresos para la investigación y progreso de un deporte que cuenta ya con un nivel de seguridad altísimo. Con todo y esto, nunca podemos evitar que existan algunos accidentes a causa de la irresponsabilidad de unos y la negligencia de otros, como sucede en todos los deportes. Tenemos que estar conscientes de que el factor humano existirá por siempre.
Recomendaciones: El Parapente es un deporte aéreo con unos riesgos evidentes y hasta cierto punto controlables. Factores como, las características de la vela, las condiciones meteorológicas y atmosféricas, la habilidad y preparación del piloto, y la densidad del tráfico. Para pilotos noveles es legalmente obligatorio la realización de un curso en una escuela de vela, donde además de aprender a pilotar se enseñan nociones de meteorología y aerodinámica. En todo caso ante una zona de vuelo desconocida es preciso documentarse convenientemente sobre las características de cada sitio. Dadas las especiales condiciones meteorológicas de la montaña, se constituye esta en un entorno perfecto para el vuelo en parapente a la par que requiere la máxima pericia de los pilotos que se animan al vuelo en este maravilloso espacio.
Añadido: Sábado, 12 Marzo, 2005 Escrito por: Hector Martin Puntuación      Visitas: 292
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