El Flautazo y el Puercazo.
El Flautazo y el Puercazo.
Por Sealtiel Alatristre S.
* FLAUTAZO: Expresión papalotera de los años 70 que significa empujar la barra de control para subir...

Todo empezó un domingo de vuelo en Cicitec.
Recuerdo haber visto a Vico volando plácidamente, surfeando el cerrito, mientras yo descansaba entre vuelo y vuelo. La tarde era mágica y la escena era típica del Cicitec de 1977, con el Popo de fondo. Había varios papalotes colocados sobre el cerro a distintas alturas en las rayas, listos para despegar; camionetas y coches estacionados al final del camino; niños, perros, chavas, comida, refrescos y polvo, mucho polvo. Pero sobretodo había amigos, buenos y entrañables amigos. Porque en ese entonces ir a volar era todo un acontecimiento.
De repente y de manera inesperada el papalote de Vico se atornilla y se clava en la parte baja del cerro, en un sitio en el que no se alcanza a ver como cayó. Todavía sumido en el ensueño del paisaje me toma unos segundos reaccionar.
Corro hacia el lugar del accidente.
Mi perro me sigue feliz.
Oigo gritos de “Vico se dio en la madre”.
Trepo por la falda del cerro a toda velocidad.
Me doy cuenta que otros también corren.
Sigo trepando y descubro el papalote entre los arbustos.
Llego y lo primero que veo es a un enorme puerco muerto que yace junto a Vico.
Pienso: “Seguramente este es el primer puerco en el mundo que muere de un papalotazo”.
Me trato de olvidar del puerco y me concentro en Vico.
Me doy cuenta que el Lobo le lame la cara con cariño.
Llegan otros papaloteros y sacamos a Vico de abajo del papalote, tiene roto el brazo y murmura puras incoherencias.
Lo cargamos cerro abajo, como hemos hecho en innumerables ocasiones con otros accidentados en este mismo lugar.
Mi mujer, gran conocedora de estos trances, ya viene con la camioneta y nos encuentra a medio camino.
Subimos a Vico.
Encargo mi papalote y como es costumbre nos dirigimos al hospital.
Vico ya más repuesto nos pregunta que le pasó.
Le explicamos.
Transcurren unos minutos y vuelve a preguntar que pasó.
Le volvemos a explicar.
Nuevamente pregunta que qué le pasó y así se sigue hasta que llegamos al hospital Español.
Bajamos a Vico por la puerta de emergencias y Vico entra haciendo jogging.
Lo sentamos en la sala de espera junto a otros pacientes que hacen cola para ser atendidos.
Finalmente se presenta una señorita que va preguntando cuál es el mal de cada uno de los que están esperando.
Vico sin decir palabra le enseña el hueso roto que le sale por un lado de la muñeca y la señorita lo pasa de inmediato.
Nos recibe un doctor joven que a la legua se ve que es un inexperto y le pregunta a Vico que qué pasó.
Conociendo a Vico trato de explicarle pero me calla de forma por demás grosera. “Le pregunté al accidentado, no me interesa lo que piense usted” (con fuerte acento de gachupín).
Vico se levanta de la camilla en que lo tienen, todo lleno de tierra hasta las orejas, los pantalones rotos (y no por moda), los pelos parados como polvorones, con zapatones Flexi, y a gritos y con entonación de tepitense hace la siguiente explicación:
“Mira hijo, estaba yo parado hasta arriba de todas las rayas” (agarrándose el brazo roto, en plena posición de despegar)
“Corro reeeecio y me elevo” (actuando, medio corriendo, imitando al gringo que decia: Dale reeeecio...)
“Meto el flautazo y voy parriba” (viendo al techo como quien ve al espacio)
“Doy varias pasadas y más parriba” (retorciéndose del dolor del brazo)
“De repente otro flautazo y me atornillo” (gritando, gesticulando con el brazo bueno, girando en redondo como lo hizo el papalote, acercándose la mano a la cara como si fuera el suelo)
“¡Y luego el puercazo hijo! ¡Grueeeso!” (gritando en tepitense como demente)
“Quedó juntito a mi con los ojos bien abiertos” (abriendo los ojos desmesuradamente, imitando al puerco)
“Tenía unos ojotes...” (ya más calmado, pasándole la euforia).
Los papaloteros que habían llegado, como siempre lo hacen en estos casos, asentían con la cabeza en señal de aprobación ante la claridad y veracidad de las explicaciones de Vico. Se podría decir que hasta había cierto orgullo de voladores unidos.
El médico totalmente descontrolado y sin haber entendido una palabra volteó hacia mi y yo me concreté a decirle: “Así fue exactamente”.
Acuestan a Vico en la camilla.
Llaman a otros médicos.
Le examinan el fondo de ojo.
Le tocan la cabeza.
Se lo llevan.
Concluyen que está mal de la cabeza.
Le trato de explicar al doctor que efectivamente está mal de la cabeza desde hace mucho tiempo, pero no me escucha. Se trata de un Semidiós arrogante al que no hay forma de explicarle nada.
Mi mujer desesperada grita repetidamente: “Es que Vico es folklórico doctor”, “Es que Vico es folklórico”.
El diagnóstico es inapelable: Fractura de cráneo.
Nos da ordenes concretas: “Váyanse por los papás de este muchacho porque está bajo el efecto de la conmoción y esto puede afectarle el cerebro”.
Los papaloteros se desbandan, como siempre sucede en estos casos, nadie quiere ir con la mala noticia a recibir los soplamocos.
Resignados mi mujer, Miguel y yo pasamos a dejar al perro y nos dirigimos a casa de Vico.
Cuando llegamos el señor y la señora Gutiérrez están sentados en un sillón viendo la tele. La señora teje y el señor remienda un calcetín con un huevo de madera.
En cuanto nos ven saben que algo malo pasó.
Nos preguntan por Vico, y Miguel con valor civil de papalotero ejemplar y sin titubear explica que está en el hospital.
El papá de Vico se concreta a preguntar: “¿Estoleó verdad?”
“Si señor muy feo”
“Muchacho tonto” “Dejen que termine con el calcetín y nos vamos”
Al subirnos al carro el papá de Vico se da cuenta de que se trata de un modelo nuevo, así que me hace que le muestre la máquina y que abra la cajuela para evaluar el espacio.
Ya en el carro y camino al hospital viene la explicación más complicada: creen que Vico tiene fractura de cráneo por la forma en que explicó lo que había pasado: a gritos, en idioma papalotero y en tepitense. Los papás de Vico entienden perfectamente la situación a la primera y sin necesidad de mayores aclaraciones.
Llegamos al hospital.
Entramos directamente al área de curaciones de emergencia sin pedir permiso.
Vico está en una camilla y ya tiene el brazo enyesado.
La mamá de Vico lo abraza.
El papá de Vico le dice que se levante. “Vístete, nos vamos a la casa”.
La mamá de Vico paga la cuenta del hospital.
El médico se presenta y con gran autoridad le dice al papá de Vico que Vico no se puede ir porque tiene afectado el cerebro.
El papá de Vico sin inmutarse le contesta que así es el cerebro de Vico.
El doctor pretende enseñarle al papá de Vico unas radiografías y el papá de Vico le dice que no sabe nada.
“¿Cómo se atreve a decirme que no se nada? Soy cirujano neurólogo”.
“Usted no sabe nada de aviación” (al tiempo que saca unas fotografías del bolsillo).
Todos nos acercamos a ver las fotos y son impresionantes. En ellas se ve una avioneta panza parriba y al lado de ella y sonriendo aparece el papá de Vico, más fresco que una lechuga.
“¿El muchacho iba en este avión? ¡Con razón se ha fracturado el cráneo!”
Las fotos circulan entre los asistentes y al verlas todos menean la cabeza.
“El que iba en este avión era yo, y no me pasó nada. ¿Como es posible que Vico se pueda haber fracturado el cráneo en un papalote?”.
Ante este argumento el Semidiós arrogante quedó estupefacto y no supo que contestar.
Vico ya levantado se quita la batita y se va poniendo los pantalones al tiempo que todos nos dirigimos hacia la puerta de salida.
El grupo de papaloteros marcha triunfante con Vico al centro.
El doctor y las enfermeras nos siguen tratando de detener a Vico, porfiando todo tipo de amenazas clínicas, pero es inútil, nada nos detiene.
Lo último que recuerdo es al doctor parado en la puerta, gritando con acento de gachupín: “Se le va a estropear el cerebro” “Se le va a estropear el cerebro...”
* * * * *
Han pasado casi treinta años y cada vez que oigo algo de Vico, o que lo veo en la televisión, pienso que a lo mejor el doctor tenía razón...
Sealtiel Alatriste S.
Nota: Éste no es un cuento, es un relato preciso, hasta la última palabra, de los hechos que acontecieron con respecto al flautazo y al puercazo. Si tiene alguna duda por favor consulte a Miguel Gutiérrez.

Vico Gutiérrez enseñando a volar en 1979
Añadido: Martes, 31 Octubre, 2006 Escrito por: Sealtiel Alatristre Puntuación      Visitas: 546
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